El operativo que autoridades federales habían vendido como “el decomiso de huachicol más grande en la historia de Guanajuato” terminó convertido en un escándalo. El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, confirmó la destitución del delegado de la FGR en el estado, luego de detectarse irregularidades graves en el manejo del aseguramiento.
La caída del caso es especialmente llamativa porque, apenas días antes, funcionarios habían celebrado el decomiso como un golpe ejemplar contra el robo de combustible. Hubo declaraciones, cifras infladas y hasta discursos de victoria. Pero al revisar el expediente, la realidad fue otra: faltantes, inconsistencias en la documentación, irregularidades en la custodia del hidrocarburo y reportes que no cuadraban.
Fuentes federales señalaron que estas anomalías no solo comprometen la solidez del operativo, sino que ponen en duda la integridad del proceso completo, desde el aseguramiento hasta la entrega del combustible. Por ello, la FGR decidió remover al delegado y abrir una investigación interna para determinar si hay más funcionarios involucrados.
Mientras tanto, el decomiso que se presumió como histórico queda bajo una nube de sospecha, y el caso que debía reforzar la lucha contra el huachicol termina exhibiendo fallas institucionales en uno de los estados más golpeados por este delito.
La FGR nombrará a un nuevo delegado en los próximos días, en medio de la presión por recuperar credibilidad y aclarar qué ocurrió realmente con el operativo que, en lugar de ser un triunfo, terminó siendo un tropiezo público.





