Juan Ramón Hernández González entregó su vida a la profesión que amó: la de ser bombero

León, Guanajuato. A miércoles 7 de abril del 2021. Juan Ramón Hernández González entregó su vida a la profesión que amó siempre: la de ser bombero para servir y ayudar a quien más lo necesitaba, en una profesión en la que se arriesga la vida constantemente.

Juan Ramón Hernández González, paramédico del Cuerpo de Bomberos de León, a quien le decían de cariño “El Compayito”, falleció este miércoles a los 44 años de edad, cuando estaba de turno. Al sufrir un infarto, se le atendió por parte de sus compañeros, pero se le reportó sin signos vitales cuando era trasladado a la clínica T-1 del Seguro Social.

Juan Ramón ingresó a la corporación el 11 de junio de 1999, tenía 21 años en la corporación; comenzó como bombero primero y el 20 de abril de 2012 cambió de puesto a Paramédico; estuvo laborando para el turno A en las estaciones 8, Central y terminó en la Estación 4.

“Yo me siento muy orgullosa de él, porque brindaba atención a la gente que lo necesitaba; a él le encantaba su trabajo a más no poder. Siempre que él salía de la casa me quedaba con pendiente, porque es un trabajo difícil y riesgoso, yo no sabía si él regresaba o no, si lo volvería a ver…

“Que no los juzguen y que mejor los apoyen, ellos ponen en riesgo su vida con tal de ayudar a las personas… Ya estábamos casados cuando él tenía la intención de ser bombero, al inicio no recibía sueldo, se fue de voluntario por mucho tiempo, pero él estaba convencido de que era lo que quería hacer.

“Él se iba diario de voluntario y hasta que se quedó a trabajar finalmente con un sueldo y prestaciones, a él le gustaba mucho ayudar a la gente como una forma de vida”, comentó Ma. Consuelo Estrada Díaz, ahora viuda de Hernández González.

Además de su esposa, Juan Ramón Hernández González deja 4 hijos: Érick, 9 años de edad; Ángel Eduardo, de 16 años; Jorge Alexis, de 20 años, Juan Ramón de 24 años y un nieto, Patricio, de nueve meses. Si hijo Juan Ramón también es bombero especializado en la estación Bomberos 5.

“El ser bombero es ser miembro de una gran familia; Bomberos de León es una gran institución (perteneciente a la Secretaría de Seguridad Pública)… Mi padre ayudó a mucha gente y es lo que estoy haciendo yo, mi padre fue un gran ejemplo para mí y para muchos.

“Mi papá como bombero era muy responsable y muy atento a sus responsabilidades, a su trabajo. Este trabajo nos es muy demandante en el tiempo, pero mi padre aprovechaba su descanso para convivir con la familia”, dijo Juan Ramón.

Agrega que su papá era “de los bomberos viejos”, quienes fueron de los primeros en pertenecer a la corporación, vieron su crecimiento con la construcción de más estaciones, vieron llegar más equipo y capacitación constante, como una forma de profesionalizar su trabajo.

La Secretaría de Seguridad Pública de León se une a la pena que embarga a sus familiares y amigos y reconoce la trayectoria y ejemplo de entrega Juan Ramón Hernández González. Descanse en paz.

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