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Por: Jorge Hernández

Durante este periodo de cuarentena por el coronavirus los pocos talleres de calzado que permanecen abiertos en el Barrio del Coecillo, están al pie del cañón esperando clientes para que sus economías mejoren.

Basta dar una vuelta por las calles del tradicional barrio para notar que las decenas de talleres que hay se encuentran cerrados mientras los pocos locales abiertos operan con sus respectivas restricciones.

Unos encargados de negocios tomaron la medida preventiva de cerrar sus puertas y mandar a sus empleados a casa por encontrarse en los sectores vulnerables.

Algunos trabajadores siguen recibiendo su sueldo íntegro, otros dejaron de recibir condiciones y a unos más solo les están pagando la mitad de lo que recibían por semana. El trabajo en casa para muchos no es una realidad.

En la ciudad de León, no solamente son talleres zapateros los que tuvieron que cerrar sus puertas por las medidas sanitarias por la contingencia, pues maquiladoras, fábricas y otras empresas no esenciales como restaurantes y cines han parado su actividad.

Pero como no todos los ciudadanos pueden darse el lujo de cerrar sus puertas, encargados de talleres familiares han optado en mantener abierto para ver si llega algún encargo o pedido.

Ellos saben que sus ingresos son al día, por lo que al no depender de entradas extras, si no trabajan no tienen dinero y si no llevan dinero a su casa sus familias no comen.

Fernando Martínez, encargado de un taller de calzado de la calle San Blas, en el Barrio del Coecillo, explicó que desde que comenzó la cuarentena por el coronavirus, no ha tenido trabajo y los encargos se encuentran paralizados.

“Yo en mi casa tengo a toda mi familia respetando la cuarentena, nada más aquí la cuestión es que la necesidad porque con este trabajo depende mi familia y mi hijo que tiene una deficiencia, a ellos que les tengo que pagar un sueldo y dar de alta al seguro social”, contó el modelista de calzado.

Explicó que en estos días su negocio ha permanecido abierto y han operado con las precauciones necesarias como mantener una sana distancia y el uso de gel antibacterial y lavado de manos constante.

“Ya entramos en la fase 3, está canijo, no hay trabajo por eso nos vemos en la necesidad de estar aquí al pie del cañón porque hay que comer, desgraciadamente nosotros no somos gente que dependamos de entradas extras, dependemos de nuestro trabajo y si no trabajamos no hay dinero y si no hay dinero no comemos, esa es la realidad”, dijo el cargado.

Por último dijo que hay varios talleres que permanecen cerrados y los que están abiertos están en la misma situación: sin trabajo y en espera de que la cuarentena pase para que se reactive la economía.

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