Por: Juan José Sánchez (Comunicólogo y periodista)

Twitter: @jjsanchezsa@

El Presidente se cayó de la nube en que andaba, como a 20 mil metros de altura, que le daba la aprobación de más del 70 por ciento de los mexicanos.

Creyendo que no pasaba nada; con toda la calma, como si tuviera nervios de acero, empezó a ver su descenso. La gente me quiere, “vamos requetebién” decía.

Y ya de bruces dejó atrás ese porcentaje mayor a 70, y punto por punto vio pasar los sesenta, los cincuenta y entonces trató de sujetarse de un avión, sí, ese que no tenía ni Obama.

Ya estando en los cuarenta y tantos puntos de aprobación, pudiendo ver el suelo donde podría estrellarse, empezó a lanzar varios ganchos al aire desde sus mañaneras.

Pero los ataques de siempre contra el neoliberalismo, los de antes, los fifís, parecían no tener el mismo eco que resonaba desde las alturas, había que buscar más villanos en su historia.

Y es que permítanme decirlo, pero el Presidente López Obrador es como aquella tía que, si no está peleando con alguien, no está a gusto.

Como autoridad, me imagino que debe sentirse como león enjaulado. No se haya, tener que responder a cuestionamientos, dar resultados y aguantar las críticas, no es lo suyo. Él es un depredador nato en la oposición y por eso ha llevado hacía allá la agenda mediática.

Cuando México atravesaba por situaciones que no lo dejaban para nada bien parado, como la caída de los precios del petróleo, las malas notas de las calificadoras internacionales, la degradación de las acciones de Pemex, la falta de equipo médico para la atención del coronavirus y un largo etcétera, los temas fueron los empresarios, Televisión Azteca, los medios de comunicación y la prensa.

Después de 15 semanas consecutivas a la baja en las encuestas, por fin registró la semana pasada un crecimiento; marginal, pero por fin dejó de caer. Y eso marca el inicio de la campaña que emprenderá el inquilino de Palacio Nacional.

Ahora busca usar a Guanajuato como su paracaídas. El estado que se ha vuelto la piedra en el zapato del presidente y de su partido, en el único que no pudieron ganar las elecciones del 2018 y el que parece incomodarles con sus resultados.

En plena conferencia mañanera, como ya lo ha hecho antes, tomó a la entidad como ejemplo de lo malos que son los gobiernos neoliberales.

“Guanajuato, crecimiento económico, plantas ensambladoras, maquiladoras, industria automotriz, industria de autopartes, crecimiento económico promedio en los últimos años del 5, 6 por ciento anual, y es el estado con más violencia, entonces, de qué sirvió el crecimiento”, asestó.

Tratando de entender la lógica del mandatario, es malo crecer económicamente si existe delincuencia, aunque el combate de ésta, también le competa a él. Y surge entonces la duda ¿qué pasa con el Gobierno que no genera ni crecimiento, ni bienestar, ni seguridad como el suyo?

Aquí la comparación:

México, sin crecimiento, sin nueva inversión extranjera en plantas ensambladoras, ni maquiladoras, ni en industria automotriz o de autopartes, con crecimiento económico del 0 por ciento anual (2019) y el año con más violencia en el país, entonces ¿de qué sirvió el estancamiento?

Por lo pronto desde Guanajuato, el Gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo ya le mando una bofetada con guante blanco en un video donde le restriega en la cara los grandes avances que ha tenido el estado, desde que Gobierna el PAN y vaya que son muchos y grandes, y todo, sin dejar de reconocer que hay un problema en el cual se está trabajando.

¿Seguirá el pleito contra la isla azul o buscará un terreno más blandito?

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