En la víspera de la entrada del nuevo gobierno, Alejandro Desfassiaux, especialista en temas de seguridad, lamentó la decisión de la nueva administración de desaparecer el Estado Mayor Presidencial (EMP), y a sus más de seis mil integrantes.

“El EMP tiene como función rectora, salvaguardar al Presidente de la República, coordinando la seguridad y la logística de todas sus actividades, además del resguardo a los integrantes de su familia; incluyendo a los ex presidentes del país”.

Si el EMP desaparece, se diluyen las garantías que cualquier mandatario posee para combatir con firmeza al crimen organizado y a todos los grupos delictivos que tanto daño hacen al país, aseguró Desfassiaux Sánchez.

El experto con más de 35 años de experiencia en proveer soluciones de seguridad, cuestionó la tranquilidad con la que puede salir a la calle cualquier ex presidente al terminar su mandato si tendrá que hacer frente, sin ninguna protección, a las amenazas de todos aquellos criminales a los que combatió durante el mismo.

Incluso mencionó que “hay una frase del ex presidente de Colombia, Álvaro Uribe, que cobra mucho sentido en estos momentos: Los tiempos de los gobiernos son muy cortos y los de la delincuencia son largos y azarosos”.

Desfassiaux agregó que no queda claro cuál será y cómo estará conformado el nuevo cuerpo dedicado para la protección del presidente, cuando el único grupo especializado es justamente el EMP, que ha fungido como la primera línea de defensa de los mandatarios mexicanos desde 1942.

¿Qué sentido tiene ahora sustituir algo que ha funcionado como pieza de relojería desde hace casi 80 años, por un rumbo incierto que planteará serias dudas acerca de la seguridad de la persona que nos representa y nos guía como nación? En todo caso, dijo el especialista, si se considera que el número de elementos que conforman el EMP es inadecuado, una opción viable sería plantear la reducción de sus filas, a efecto de que esta instancia tan importante para el país no desaparezca del todo.

En definitiva, dijo Alejandro Desfassiaux, esta decisión del gobierno entrante requiere ser replanteada y revalorada para salvaguardar la figura del presidente como es debido. “No es una decisión que pueda o deba ser tomada a la ligera, ya que desestima numerosos años de experiencia, formación y valores que caracterizan a esta institución emblemática, y es desafortunado que se aproxime la fecha en la que se esfumarán por completo todos los beneficios que históricamente nos ha aportado el EMP”.

También se debe pensar en todos aquellos integrantes del Estado Mayor Presidencial que han “dejado piel y alma” por abonar a la protección de la figura presidencial por décadas y que ahora serán integrados a distintas áreas de la SEDENA y de la Policía Militar. ¿Alguien les ha preguntado cómo se sienten y qué piensan de esta decisión?, cuestionó.

Consideró que debiera existir alguna ruta de acción o estrategia para canalizar de manera profesional a todos aquellos miembros del Estado Mayor Presidencial que consecuentemente, debido a esta decisión, tenderán a cierto grado de deserción, al no adecuarse las nuevas asignaciones con sus expectativas y plan de carrera.

Por ello, afirmó, sería inadecuado que cualquier líder de Estado, no importando la nación que represente, decida que para recortar gastos u optimizar recursos sea necesaria la eliminación total de su propio cuerpo de seguridad, poniendo en riesgo su integridad y la estabilidad de toda una nación.

La mayoría de los elementos militares que integran el Estado Mayor Presidencial cuentan con adiestramiento de élite, técnicas de contraterrorismo, atentados y protección para el líder del Poder Ejecutivo, y además cuentan con su propio sistema de inteligencia y contrainteligencia. Ningún otro cuerpo militar del país cuenta con el grado de preparación necesario para afrontar cualquier eventualidad que pudiera presentarse a partir del primero de diciembre próximo.

Esta es una situación de máxima seguridad para el país, ya que actualmente existen numerosos grupos del crimen organizado e intereses de toda índole, que ponen en riesgo la capacidad de reacción de cualquier sistema, donde la experiencia y la reacción inmediata son fundamentales ante posibles escenarios adversos.

Desfassiaux agregó que, por décadas, el Estado Mayor Presidencial ha sido pilar, apoyo y soporte en las tareas que realiza el Presidente de la República, siendo una encomienda de la más alta responsabilidad y de gran trascendencia para el país. Hasta ahora, el aviso sobre la desaparición de la figura del Estado Mayor Presidencial tiene una gran repercusión de un presidente electo que arribará al poder con una legitimidad nunca antes vista en el país, y que eventualmente tendrá que tomar las riendas y la responsabilidad de sus decisiones.

Por ello, Alejandro Desfassiaux invitó a la reflexión y análisis del rumbo que está tomando el país en términos de la protección que se ofrece a la figura principal del Poder Ejecutivo y con ello, la ruta que se debe seguir considerando la seguridad en México.

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