Sebastián tenía apenas cuatro años. Se encontraba con su mamá y su abuelo materno en una vivienda de la colonia Kilómetro 29, en Ciudad Juárez, Chihuahua, cuando ocurrió una tragedia que comenzó mientras los adultos dormían durante la tarde del domingo 26 de julio.
De acuerdo con la reconstrucción de las autoridades, el pequeño salió de la casa sin que sus familiares lo notaran y caminó hasta un automóvil estacionado afuera. Sebastián abrió una de las puertas y entró por su propia cuenta; hasta ahora, nadie ha podido explicar qué lo llevó hasta el vehículo.
Una vez dentro, el niño quedó atrapado. La investigación estableció que el automóvil tenía activados los seguros infantiles, mecanismo que impedía abrir las puertas desde el interior. Sebastián permaneció dentro de la unidad durante varias horas, expuesto a las altas temperaturas registradas ese día en Ciudad Juárez.
Cuando su mamá y su abuelo despertaron y descubrieron que no se encontraba dentro de la vivienda, comenzaron a buscarlo. Finalmente, lo localizaron inconsciente en el interior del automóvil.

Sus familiares lo trasladaron de inmediato hasta la Estación de Bomberos número 8, ubicada en el cruce de Barranco Azul y el eje vial Juan Gabriel. El niño fue llevado en un automóvil Toyota con placas de Nuevo México, pero cuando los paramédicos lo revisaron ya no presentaba signos vitales. Aunque realizaron maniobras para intentar reanimarlo, no fue posible salvarle la vida.
El cuerpo de Sebastián fue llevado al Servicio Médico Forense. La necropsia determinó que murió por golpe de calor y asfixia por sofocación, como consecuencia del tiempo que permaneció encerrado dentro del vehículo.
Según las primeras investigaciones, Sebastián y su mamá residían en Nuevo México, Estados Unidos, y se encontraban de vacaciones en Ciudad Juárez cuando ocurrió la tragedia.
DETUVIERON A LA MAMÁ Y AL ABUELO
Después del fallecimiento, la Fiscalía de Chihuahua abrió una investigación para esclarecer cómo había entrado Sebastián al automóvil y por qué permaneció tanto tiempo sin ser localizado.
La mamá del niño, identificada como Norma S., y el abuelo materno, Aarón S. R., fueron detenidos durante las primeras diligencias. Sin embargo, su arresto no fue inicialmente por homicidio ni por omisión de cuidados, sino por los delitos de desobediencia y resistencia de particulares durante la intervención de las autoridades.
Ambos permanecieron cerca de 48 horas a disposición del Ministerio Público mientras se revisaban declaraciones, peritajes y los resultados de la necropsia.
Finalmente, la tarde del martes 28 de julio, la Fiscalía ordenó su liberación. La autoridad determinó que no existían elementos suficientes para atribuirles responsabilidad penal y tampoco logró acreditar el delito por el que habían sido detenidos.
La Fiscalía concluyó que la muerte de Sebastián fue accidental y dio por terminada la situación jurídica de su mamá y su abuelo dentro del caso. Los dos recuperaron su libertad sin ser presentados ante un juez de Control.
Hasta el momento, no se ha establecido por qué Sebastián salió de la vivienda ni qué llamó su atención para acercarse al automóvil. Lo confirmado es que entró solo, quedó encerrado por los seguros infantiles y, cuando su familia logró encontrarlo, ya era demasiado tarde.


















































