La muerte de Luis Gamaliel Mares Chiquito, joven de 26 años que estaba próximo a graduarse de la Universidad Tecnológica de León, habría generado molestia dentro de la comunidad universitaria, no solo por la tragedia, sino por la forma en que la institución ha respondido públicamente al caso.
De acuerdo con versiones internas, entre estudiantes y personal académico existe inconformidad porque la UTL se limitó a emitir un mensaje de condolencias, sin un posicionamiento más firme para exigir justicia por Luis, ni un llamado claro a las autoridades para esclarecer lo ocurrido y reforzar la seguridad en los trayectos que utilizan los alumnos.
La molestia también creció porque, al interior de la institución, presuntamente se ha buscado evitar que docentes, alumnos o integrantes de la comunidad universitaria realicen pronunciamientos públicos sobre el caso, lo que para algunos ha sido interpretado como un intento de cuidar la imagen institucional antes que acompañar el reclamo de justicia.
La exigencia no es responsabilizar directamente a la universidad por el hecho delictivo, sino pedir que asuma un papel más activo y humano ante la muerte de uno de sus estudiantes, especialmente cuando se trata de una comunidad que desde hace tiempo ha señalado riesgos en los traslados nocturnos, zonas oscuras, baldíos y puntos vulnerables alrededor de la universidad y hacia Delta.
Luis había acudido a recoger sus pases de graduación y horas después desapareció cuando se dirigía hacia la zona de Delta. Dos días después fue localizado sin vida en un baldío cercano, con una herida por arma blanca.
Para parte de la comunidad universitaria, el caso no debe cerrarse con un comunicado protocolario. Piden que la UTL exija justicia, acompañe públicamente a la familia y abra una discusión seria sobre la seguridad de sus estudiantes.





