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El señalamiento del obispo de la Diócesis de Irapuato, Enrique Díaz Díaz, sobre un “éxodo silencioso” de familias en municipios como Irapuato, Pénjamo y Salamanca debido a la inseguridad, abrió un nuevo frente de discusión en el estado.

La gobernadora Libia Denisse García Muñoz Ledo reconoció que la migración tiene múltiples causas, entre ellas la violencia, pero aseguró que se están desplegando acciones coordinadas para atender la problemática. “Hoy la gente está haciendo un esfuerzo muy importante de la mano de los gobiernos por trabajar en las comunidades… todas las acciones que emprendemos son para lograr la paz en Guanajuato”, expresó al referirse al primer año de la Estrategia Confía.

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La mandataria destacó que se han intensificado los operativos y cateos contra grupos generadores de violencia, incluso en coordinación con autoridades de Michoacán, lo que ha derivado en detenciones que buscan reducir la incidencia delictiva en la región.

En la misma línea, el secretario de Gobierno, Jorge Jiménez Lona, subrayó que el Estado mexicano “es más fuerte que cualquier grupo delictivo” y llamó a mantener un mensaje de unidad. Aunque reconoció que no existen cifras oficiales sobre el desplazamiento de familias, reiteró que diariamente se trabaja junto con la Guardia Nacional y el Ejército mexicano.

“Yo lo que les puedo decir es que trabajamos todos los días en conjunto… la tarea es de todos: municipio, Estado y Federación”, puntualizó.

Las autoridades estatales insistieron en que la seguridad y la paz en Guanajuato requieren del esfuerzo conjunto de sociedad y gobierno. Si bien admiten los retos que persisten, recalcaron que las acciones emprendidas buscan frenar la violencia y atender las causas de la migración, con el compromiso de fortalecer la confianza ciudadana y la unidad frente a la adversidad.

 

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