El Levi’s Stadium de Santa Clara fue el escenario de una noche histórica el 8 de febrero de 2026. El Super Bowl LX enfrentó a los Seattle Seahawks contra los New England Patriots en un duelo que desde el inicio mostró la intensidad propia de una final. Seattle dominó el encuentro con una defensa sólida y un ataque terrestre imparable, liderado por Kenneth Walker III, que superó las 130 yardas y marcó el ritmo del partido. Sam Darnold aportó más de 200 yardas aéreas y un pase de anotación, mientras que Jason Myers aseguró puntos clave con sus goles de campo. Los Patriots, con el joven mariscal Drake Maye, reaccionaron tarde y no lograron remontar, cayendo 29 a 13. Con este triunfo, los Seahawks conquistaron el segundo Trofeo Vince Lombardi de su historia y se cobraron revancha de la final perdida en 2015.
El medio tiempo fue otro capítulo inolvidable. Bad Bunny se convirtió en el primer artista latino masculino en liderar en solitario el espectáculo del Super Bowl. Su presentación fue una explosión de cultura y energía, con su icónica “casita” en el escenario y la participación de invitados como Karol G, Pedro Pascal, Jessica Alba y Cardi B. El show incluyó momentos inesperados, como una boda oficiada en pleno espectáculo, y un setlist vibrante con éxitos como Me Fui de Vacaciones, Tití Me Preguntó y Callaíta. La audiencia celebró la mezcla de música, fiesta y orgullo latino que el puertorriqueño llevó al escenario más visto del deporte mundial.
La noche del Super Bowl LX quedará marcada no solo por la victoria de Seattle, sino también por el impacto cultural de Bad Bunny, que convirtió el medio tiempo en un símbolo de representación y celebración global. Fue una jornada que unió deporte y espectáculo en un mismo relato, dejando huella tanto en la historia de la NFL como en la de la música.

















































